Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Luego, el caballero hace que le desciñan la espada que llevaba colgada al lado de la suya, se la tiende a Héctor y le dice que es el caballero el que se la envía, porque piensa que la ha utilizado muy bien, «y os la hace llegar porque sabe que vos la necesitáis y porque ya la ha probado, si no, no os la enviaría; me encargó que os dijera que a noble vasallo se le deben enviar prisioneros, y a joven valiente, que aún no es caballero, y que va en busca de aventuras, se le deben regalar armas».
El senescal y Héctor tienen una gran alegría: uno, por su prisionero; el otro, por la espada. Sin embargo, ignoran quién es el que se los ha enviado.
—¿Qué es lo que envía a la dama de Roestoc? —pregunta la reina al caballero herido.
—Por mi fe, me dijo que le ha enviado dos caballeros, Segurades y su sobrino, del mismo modo que ella le hizo dos regalos, un cinturón y una hebilla; y para que no se considere engañada por él, le hace saber que no ha conservado sus regalos, sino que se los ha dado a una de las mejores doncellas que conoce; el caballero los había aceptado sólo como recuerdo de la dama de Roestoc; le parece que no hará nada malo olvidándola, pues ella ha sido la primera en olvidarse de él.