Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando la dama lo oye, se desmaya, pues el cinturón y la hebilla eran las cosas que más quería del mundo después del caballero; ahora estaba completamente segura de haberlo perdido para siempre.
La reina y numerosas damas y doncellas acuden de inmediato a su lado y la llevan a una habitación, para que no la viera toda la gente. Al volver en sí, la reina empieza a hablarle la primera, preguntándole —como buena conocedora que era de todos los bienes— si estaba enamorada del caballero, y pidiéndole que le respondiera sin mentir.
—Señora, no os lo ocultaría, pero mientras lo vi, no lo estimé en nada; cuando lo perdí me nació en el corazón un amor tal que sería incapaz de decíroslo, y cada día me aumenta y se me fortalece. No volveré a estar contenta en la vida, hasta que lo vuelva a ver: os ruego por Dios, como a señora mía que sois, que hagáis fuerza para que Héctor vaya en su búsqueda, si queréis salvarme la vida.