Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¡Ay, desgraciada de mÃ! Yo lo sospechaba. Ciertamente es el hombre más valiente del mundo y gracias a él estáis curado.
Y tras contarle de qué modo ha sido, añade:
—Pero no tiene ninguna herida mortal.
Entonces intentan sostenerlo, según era habitual.
—Dejadme, pues estoy completamente curado.
Va a la habitación en la que estaba mi señor Galván; éste, al verlo entrar, se pone en pie y se da cuenta de que es el caballero de la cama, pero no reconoce que es AgravaÃn, pues estaba delgado y pálido; éste le echa al cuello el brazo sano, y dice:
—¡Ay, mi dulce hermano, sed bienvenido, que me habéis curado la pierna!
Mi señor Galván lo reconoció entonces por el habla; se besan y se muestran tal alegrÃa y tal pena uno por el otro, que se desmayan a la vez, pero mi señor Galván estuvo a punto de morir, de la alegrÃa y de la pena.
—Buen hermano, ¿dónde habéis cogido esa enfermedad?