Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —En verdad, buen señor, no lloro ni por la pérdida de un amigo, ni de mi tierra, sino porque tengo que estar mañana en la corte del rey Claudás para probar la traición de uno que mató hace algún tiempo a un pariente mÃo, caballero noble y honrado: lo asesinó cuando estaba acostado, por su mujer. Cuando yo iba anoche a la corte, me tendió una emboscada y fui atacado en el bosque por el que tenÃa que pasar. Mi caballo fue mortalmente herido, pero me sacó de allÃ, salvándome. Este otro me lo dio un noble caballero, a quien Dios honre; por esquivar la muerte he hecho que corriera durante tanto tiempo que ya no puede servirme ni a mà ni a ningún otro: estoy triste por la pérdida de mis amigos, ocurrida en la emboscada, pues todos resultaron heridos o muertos; por otra parte, siento que no llegaré dentro del plazo a la corte del rey Claudás; si pudiera llegar, gran parte de mi tristeza se disiparÃa, por la justicia que espero; pero ahora quedará afrentado por mi retraso.
—Decidme, ¿si tuvierais un caballo fuerte y veloz, llegarÃais a tiempo?
—SÃ, sin dificultad, aunque fuera a pie la tercera parte del camino.
—Por Dios, no seréis deshonrado por falta de caballo mientras yo lo tenga; ni vos, ni ningún noble caballero serÃa afrentado por ello, si yo tuviera caballo y lo supiera.