Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —No pienso golpearte. Prefiero realizar una proeza digna de caballeros: al golpearte serÃa afrentado, lo hiciera por la razón que fuera.
—Que no me vuelva a ayudar Dios si eres afrentado por ello. Pero, para dejarlo ya, si vives tres dÃas más, recibirás tales afrentas como nunca recibió caballero alguno; yo asà lo procuraré con todas mis fuerzas.
—¿Por qué?
—Porque eres —responde el enano— un mal traidor renegado.
Estira las manos y, sujetando a Héctor por el freno, le escupe en medio de la cara y golpea su caballo en la frente con un palo que llevaba, de forma que lo hace caer de rodillas. Héctor lo sintió mucho, pues querÃa mucho al caballo, que era el del caballero con quien se enfrentó en la Estrecha Marca, al otro lado del puentecillo, y era muy bueno. AsÃ, le dice al enano:
—Enano, te golpearé, por Dios, si vuelves a golpear a mi caballo.
El enano vuelve a la carga, golpeándolo de nuevo. Héctor levanta la pierna completamente armada y le da un empujón con el pie, derribándolo al suelo junto con su rocÃn; luego, le dice:
—No me importa lo que puedas hacer, pero te voy a ayudar a montar.
Él mismo lo monta.