Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago De este modo van durante mucho tiempo, hasta que se acercan a un castillo, que era el que el enano le había dicho al escudero para que llevase a él a Héctor. Se llamaba Marés, porque estaba rodeado de pantanos por todas partes. El escudero pasa la puerta, seguido por Héctor; el primero se mete con el caballo en una casa y sale por otra parte. Héctor no sabe qué ha sido de él, descabalga y continúa buscándolo a pie por la casa, pero no encuentra en ella nada vivo. Sube un peldaño de la escalera que llevaba a una torre, y se encuentra con un anciano canoso y de pelo blanco, que estaba sentado allí. Héctor se dirige a él y lo saluda; el anciano le devuelve el saludo.
—Señor —le dice Héctor—, haced que me devuelvan mi caballo, que un criado ha traído aquí, y mi escudo y mi yelmo, que también se ha traído.
El anciano le pregunta quién es, a lo que responde que es un caballero de la casa del rey Arturo. En esto, entra el escudero acompañado de cerca de quince caballeros y servidores completamente armados. Entonces, Héctor le dice al anciano:
—Señor, éste es el criado que se ha traído mi caballo robándomelo con maldad, como desleal.