La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial —Señora, permitid que nuestro novel caballero nos acompañe a la corte del rey mi señor, pues allà aumentará su condición bastante más que si se queda aquà con vos.
—Señor —le responde—, no irá ahora; pero tan pronto como creamos que es justo y necesario lo enviaremos.
Entonces se va Lanzarote junto con sus compañeros; cabalgan todos hasta llegar a Camaloc a la hora de tercia; el rey habÃa ido al monasterio a oÃr misa, acompañado de numerosos nobles. Cuando llegaron, los tres primos descabalgaron en el patio y subieron a la sala de arriba. Allà empezaron a hablar del niño que Lanzarote habÃa nombrado caballero; Boores decÃa que no habÃa visto nunca a nadie que se pareciese tanto a Lanzarote como aquél.
—Y ciertamente —añadió—, creerÃa que éste es Galaz, el que fue engendrado en la hermosa hija del Rico Rey Pescador, pues se parece de manera asombrosa a ese linaje y al nuestro.
—En verdad —decÃa Lionel—, bien creo que lo sea, pues se asemeja mucho a mi señor.
Largo rato hablaron de este tema por ver si lograban sacar algo de la boca de Lanzarote, pero éste no les respondÃa.