La canción de Rolando
La canción de Rolando —Mora en mi casa una noble prisionera. Ha escuchado tantos sermones y parábolas, que desea creer en Dios y pide hacerse cristiana. Bautizadla, para que vaya a Dios su alma.
—Encontradle madrinas —responden ellos.
En las fuentes de Aquisgrán es bautizada la reina de España; le han puesto por nombre Juliana. Cristiana se ha hecho por verdadero conocimiento de la santa ley.
CUANDO hizo justicia el emperador y apaciguó su gran enojo, convirtió a Abraima al cristianismo.
Huye el día, la noche se torna oscura. El rey se ha retirado a su aposento abovedado. Por mandato de Dios, San Gabriel viene a decirle:
—¡Carlos, alza tus ejércitos por todo tu imperio! Irás de viva fuerza a la tierra de Bira a socorrer al rey Viviano en su ciudad de Orfa a la que han puesto sitio los infieles. ¡Allí te llaman y te invocan los cristianos!
El emperador hubiera deseado no ir.
—¡Dios! —exclama—. ¡Cuántos sinsabores trae mi vida! Brotan lágrimas de sus ojos y se mesa su barba blanca.
Ci falt la geste que Turoldus declinet.
(Aquí termina la gesta que Turoldo firma).
F I N
