La canción de Rolando
La canción de Rolando —AQUEL QUE logre la muerte de Rolando, habrá privado a Carlos del brazo derecho de su cuerpo. Sonará la hora de los magnÃficos ejércitos. No reunirá ya Carlos tan numerosas mesnadas. ¡Hallará el reposo la Tierra de los Padres!
Al oÃr Marsil estas palabras, besa a Ganelón en el cuello; luego [ordena que le traigan sus tesoros].
—Los CONSEJOS se van en humo —dice Marsil— Juradme que traicionaréis a Rolando.
—¡Sea, según vuestro deseo! —responde Ganelón. Sobre las reliquias de su espada Murglés, jura la traición; y su acción es vil.
HABÃA AHà un asiento, todo de marfil. El rey hace traer un libro: en él está escrita la ley de Mahoma y de Tervagán. Y el sarraceno de España jura que si encuentra a Rolando en la retaguardia, habrá de combatirlo con toda su gente, y que si de él depende, el conde hallará la muerte en esa acción.
—¡Asà se cumplan vuestros deseos! —responde Ganelón.
SE ACERCA entonces un infiel, Valdabrún, presentándose ante el rey Marsil. Con faz risueña, dÃcele a Ganelón:
—Tomad mi espada, nadie posee otra mejor; su pomo tan sólo vale más de mil escudos. Os la doy en prenda de amistad, buen caballero, y vos nos ayudaréis a encontrar en la retaguardia al animoso Rolando.
