La Perla numero 11
La Perla numero 11 —Supongo que porque con ellas pican nuestros: coños.
—¿Te gustarÃa que te picaran el coño?
—Claro que sÃ. Tiene que gustarme, porque a mà me arde el coño.
—Asà es. A mà me ocurre lo mismo. ¡Ay, May! ¡Qué diversión nos correrÃamos si mi coño pudiese convertirse en una polla!
En seguida se echó encima de mà y empezó a frotar su coño contra el mÃo, en tanto que yo la tenÃa cogida por las nalgas y la apretaba fuertemente entre mis muslos.
—¿Nunca observaste, May, el bulto que se ve entre las piernas del preceptor residente, Mr. T.?
—SÃ, querida; es su polla. Todos los hombres la tienen, si bien las hay de diversos tamaños.
—Eso ya lo sé, ¿pero te has fijado cómo aumenta de tamaño cuando nos habla y se acerca a nosotras para indicarnos la forma correcta de asir la pluma?
—Tal vez en dichos momentos piensa en nuestros coños.
—Estoy segura de ello, y de que piensa principalmente en el tuyo, ya que eres su favorita. Si ahora estuviera aquÃ, ya sé lo que le gustarÃa hacer.
—¿Qué cosa?