La Perla numero 11
La Perla numero 11 —Will, ya es hora de que su señorÃa esté aquÃ. Hice bien en separarme de ti, pues de lo contrario te habrÃas corrido y lo hubieras jodido todo, pues ya sabes que le gusta vernos listos y cachondos, pues si llegase a pensar que hemos estado jodiéndonos o meneándonoslas nos castigarÃa y serÃa capaz de echarnos.
Reuben y Will estaban totalmente en pelotas, y sus juventudes ofrecÃan un marcado contraste, pues mientras el último era bastante esbelto, alto y hermoso, el otro era una especie de Adonis, con un rostro regordete y rosado, pelo negro y ojos negros, fieros e impetuosos. Su polla estaba totalmente erguida y ninguno de los dos tenÃa mucho pelo abajo, salvo unos pocos vellos en la raÃz de sus nabos.
—¡Qué pinta tan estupenda tienes, Reuben! Ahora comprendo por qué su señorÃa te ha seducido; además, eres un tipo estupendo que me enseñará muchas cosas. Te prometo que te follaré de una manera gloriosa cuando él esté aquà para mirarnos. Te quiero con más calor y deseo que a cualquier chica del mundo. Y además piensa que de esto siempre sacaremos un gran provecho.