Las mil y una noches segun Galland
Las mil y una noches segun Galland El banquete se prolongó hasta la caída de la tarde. Aladino se disponía a despedirse de su tío para volver a su casa cuando el mago africano no quiso dejarlo ir solo y se empeñó en acompañarlo. Cuando la madre vio a su hijo tan bien vestido, se volvió loca de alegría; no dejaba de bendecir una y mil veces al mago, que había hecho un gasto tan grande en beneficio de su hijo. «Generoso pariente», le dijo, «no sé cómo darte las gracias por tu largueza. Sé que mi hijo no merece el bien que le haces y que sería indigno de recibirlo si no te guardara eterno reconocimiento y descuidase responder a la buena intención que tienes de darle una profesión tan distinguida. En cuanto a mí», añadió, «te lo agradezco de todo corazón y te deseo una vida lo bastante larga como para que puedas ser testigo del agradecimiento de mi hijo, que no puede demostrártelo mejor que dejándose gobernar por tus buenos consejos.»