Las mil y una noches segun Galland
Las mil y una noches segun Galland Al concluir estas palabras, el mago africano se sacó un anillo que tenía en el dedo y se lo puso en uno de los dedos a Aladino, diciéndole que le serviría de protección contra todo lo malo que pudiese sucederle, con tal que observase al pie de la letra sus instrucciones. «Ve, hijo mío», le dijo tras esta última advertencia, «desciende con valor; ambos seremos ricos para toda la vida.»