Las mil y una noches segun Galland
Las mil y una noches segun Galland La madre de Aladino tuvo la paciencia de oír este relato maravilloso y sorprendente, y al mismo tiempo tan mortificante para una madre que amaba a su hijo tan tiernamente a pesar de sus defectos, sin interrumpirlo. Sin embargo, en los pasajes más conmovedores, y que daban a conocer con más evidencia la perfidia del mago africano, no pudo menos de manifestar cuánto lo detestaba, dando señales de su indignación; pero, una vez que Aladino hubo terminado, fue más allá y se desató en mil injurias contra aquel impostor: lo llamó traidor, pérfido, bárbaro, asesino, bribón, mago, enemigo y destructor del género humano. «Sí, hijo mío», añadió, «es un mago, y los magos son una peste pública; tienen comercio con los demonios mediante sus encantamientos y sus hechicerías. Bendito sea Dios, que no ha querido que su enorme maldad tuviese pleno efecto contra ti. Debes agradecerle el favor que te ha concedido. Tu muerte era ya inevitable, si no te hubieses acordado de Él y hubieras implorado su socorro.» Muchas más cosas dijo, deplorando siempre la traición que el mago había hecho a su hijo; pero, mientras hablaba, se dio cuenta de que Aladino, que no había dormido hacía tres días, tenía necesidad de reposo. Lo hizo acostar y, poco después, se acostó ella también.