Las mil y una noches segun Galland
Las mil y una noches segun Galland Aladino, que no había descansado nada en el subterráneo donde había sido sepultado con el propósito de que perdiese allí la vida, durmió toda la noche con un profundo sueño y no se despertó hasta muy entrado el día siguiente. Se levantó; y la primera cosa que dijo a su madre fue que tenía ganas de comer y que no podía darle mayor placer que prepararle el desayuno. «¡Ay, hijo mío!», le respondió su madre, «no tengo más que un trozo de pan para darte; ayer por la noche te comiste las pocas provisiones que había en la casa; pero ten un poco de paciencia, no tardaré en traerte algo. Tengo un poco de hilo de algodón de mi trabajo; voy a venderlo para comprarte pan y algo para nuestro almuerzo.» «Madre mía», replicó Aladino, «guarda tu hilo de algodón para otra ocasión y dame la lámpara que traje ayer; iré a venderla, y el dinero que obtendré con su venta servirá para que desayunemos y comamos, y tal vez para que cenemos.»