Las mil y una noches

Las mil y una noches

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Era que el mismo Visir que había depuesto a mi padre y usurpado su trono, venía a apoderarse también de mi tío, acompañado de numeroso ejército.

Como el Rey, mi tío, sólo disponía de su guardia ordinaria, no pudo resistir a tantos enemigos.

Oprimido por el dolor y perseguido por la fortuna, recurrí a una estratagema, único medio de salvar mi vida: me hice afeitar la barba y las cejas, y, vestido de calenda, salí de la ciudad sin ser reconocido.

Finalmente, después de muchos meses de viaje, he llegado hoy a la puerta de esta ciudad, y habiéndome detenido al caer de la tarde para reponer mis fuerzas con un breve descanso, encontré a este calenda que está a mi lado y nos saludamos mutuamente.

Al verle le dije que parecía extranjero como yo, y me contestó que no me había engañado.

En aquel momento llegó el otro calenda. Vinimos aquí y nos habéis tratado con tanta bondad, que no encuentro frases para significaros nuestra gratitud.

—Está bien —replicó Zobeida—; podéis retiraros en libertad adonde más os plazca.

El primer calenda suplicó a Zobeida que le permitiera permanecer allí hasta oír la historia de sus dos compañeros, y habiendo accedido la joven de buen grado, dió principio el otro calenda a su historia.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker