Las mil y una noches

Las mil y una noches

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Señor —le dije—, aunque tan triste hecho, me ha conmovido hondamente, no puedo por menos de preguntaros qué delito cometió el Príncipe, mi primo, para que habléis en esos términos ante su cadáver.

—Sobrino querido —me contestó el Rey—, sabed que mi hijo, indigno de este nombre, amó a su hermana desde su niñez y ella le correspondió. Esta ternura aumentó de modo tal con el correr de los años, que llegué a temer sus consecuencias. Traté, pues, de poner el remedio que creía más apropiado, y llamando aparte a mi hijo le reprendí severamente y procuré hacerle ver el horror de la pasión que sentía y la vergüenza que haría recaer sobre la familia si persistían en sus criminales sentimientos. Asimismo advertí a mi hija que debía procurar alejarse cuanto más pudiera de su hermano. Persuadido mi hijo de que su hermana seguía amándole como él a ella, so pretexto de construir una tumba, se preparó este asilo subterráneo, con la esperanza de hallar un día ocasión de robar al objeto de su amor culpable y conducirlo aquí.

Dicho esto, el Rey prorrumpió en sollozos, y salimos de aquel lugar funesto.

Poco rato hacía que estábamos de vuelta en Palacio, cuando percibimos un confuso ruido de trompetas, tambores, timbales y otros instrumentos guerreros.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker