Las mil y una noches
Las mil y una noches —Vuestro hijo vivirá sin peligro hasta la edad de quince años, en cuya época le será muy difÃcil escapar del riesgo que le amenaza. Si logra evitarlo, su existencia se prolongará mucho, pero en este tiempo, dicen los astros, el prÃncipe Agib derribará la estatua ecuestre de la Montaña Negra, y cincuenta dÃas después debe perecer vuestro hijo a manos del referido PrÃncipe.
Este año cumplo los quince años de edad, y hace poco tiempo supo mi padre que la estatua habÃa sido derribada al fin, y lleno de terror me ha traÃdo a este lugar recóndito preparado expresamente para ver si pasan los cincuenta dÃas sin que perezca, como vaticinan los astrólogos.
Yo creo —añadió el joven— que el prÃncipe Agib no vendrá a buscarme a este subterráneo en una isla desierta, y tengo esperanzas de salvar la vida. Esto es, señor, todo lo que tengo que deciros.
Mientras el niño habló me burlaba yo interiormente de las predicciones de los astrólogos, y tan lejos estaba en mi ánimo de matar a aquella inocente criatura que le dije con transporte: