Las mil y una noches

Las mil y una noches

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Hermano, tengo en depósito algunas mercancías que pertenecían a un mercader que viajaba en este buque. Como supongo que ese mercader ha muerto, trafico con los géneros que dejó para que así produzcan algo hasta tanto que pueda entregarlos a sus herederos, junto con los beneficios. Así, pues, espero que querréis encargaros de esas mercancías y comerciar con ellas, a condición, empero, que nuestro trabajo ha de ser recompensado.

Acepté gustoso, porque me ofrecía ocasión para no estar ocioso.

El escribano de a bordo iba registrando las mercaderías y anotando el nombre de sus dueños.

—¿Con qué nombre he de registrar los géneros que se me confían? —pregunté al capitán.

—Con el de Simbad el Marino —me contestó.

Al oír pronunciar mi propio nombre me estremecí de pies a cabeza, y mirando fijamente al capitán reconocí en él a quien en mi segundo viaje me había abandonado en la isla mientras yo dormía junto a un arroyo. Al principio no pude reconocerle a causa del cambio que se había operado en toda su persona. No es, pues, de extrañar que tampoco él me reconociera, tanto más cuanto que me tenía por muerto.

—Capitán —le pregunté—, ¿es cierto que el mercader cuyos son estos géneros se llamaba Simbad?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker