Las mil y una noches
Las mil y una noches 2.º Una piel de serpiente, cuyas escamas eran del tamaño de las monedas de oro ordinarias y cuyas propiedades consistían en que preservaba de toda clase de enfermedades al que se acostaba sobre ella.
3.º Cincuenta mil dracmas de madera de áloe y treinta granos de alcanfor del tamaño de alfóncigos.
Y todo esto acompañado de una bellísima esclava, cuyos vestidos estaban cubiertos de piedras preciosas.
El Califa, lleno de curiosidad por saber si eran ciertas las fabulosas riquezas que se atribuían al rey de Serendib, me preguntó lo que había yo visto en la isla, y le respondí que, en efecto, el rey de las Indias poseía mil elefantes, un palacio cubierto con una techumbre en la que brillaban cien mil rubíes, que tenía veinte mil coronas enriquecidas de diamantes, y que eran de oro y de esmeraldas las lanzas y las armas todas de los servidores de su espléndida corte.
Terminada la ceremonia de recepción —añadió Simbad—, me despidió el Califa, y yo me retiré a mi casa a disfrutar de los cuantiosos bienes que la Providencia me había concedido.
Al día siguiente refirió en estos términos el.