Las mil y una noches

Las mil y una noches

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Nuestro amo —replicó el gallo— puede salir si quiere muy fácilmente del apuro; que se encierre en un cuarto con su mujer, le mida las costillas con una buena vara de fresno, y no insistirá en saber el secreto. Si no lo hace, él tendrá la culpa de cualquiera desgracia que le suceda.

Apenas oyó el labrador estas palabras, fué en busca de un garrote, y pegó a su mujer con tal fuerza, que ésta gritó al fin:

—Déjame ya, por Dios, que no volveré a preguntarte nada del secreto.

El marido, al verla en razón, abrió la puerta, entró toda la familia y felicitó al marido por haber encontrado un medio de convencer a su esposa.

—Hija mía —añadió el Visir—, tú merecerías que se te tratase de la misma manera que a la mujer del labrador.

—Padre mío —dijo Scheznarda—, mi resolución es irrevocable, y no me hará desistir de ella la historia que acabáis de contar. Yo podría referiros otras que os harían no oponeros a mi designio, y si el cariño paternal se resiste a mi súplica, iré yo misma a presentarme al Sultán.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker