Las mil y una noches
Las mil y una noches —Mi ama —añadió— le ha dicho tantos bienes de vuestro obrar, que desea que trabajéis también para él. Lo ha hecho con intento de que las relaciones que se entablen entre vos y él contribuyan al logro de lo que ambos deseáis.
Mi hermano se dejó persuadir, y fué al molino con la esclava; el molinero le agasajó, y presentándole una pieza de tela le dijo:
—Necesito camisas; aquà hay tela para ellas; me parece que podéis sacar veinte, y si sobra tela, me la volveréis.