Las mil y una noches

Las mil y una noches

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y luego, alargando la mano como si hubiese presentado alguna cosa:

—Tomad —añadió— esta pastilla, que es excelente para facilitar la digestión.

Schacabac aparentó tomarla, diciendo:

—Señor, también tiene almizcle.

—Estas pastillas se hacen en mi casa —respondió el Barmecida—, y tanto en esto como en todo lo que en ella se hace, nada se escatima.

Aun volvió a instar a mi hermano para que comiese, diciéndole:

—Para un hombre que estaba sin desayunarse cuando entró en esta casa, paréceme, amigo, que habéis comido muy poco.

—Juro a vuestra señoría —respondió mi hermano, a quien le dolían las quijadas a fuerza de mascar el aire—, que me hallo tan lleno que no sabría dónde meter un solo bocado más.

—Ahora, huésped mío —repuso el Barmecida—, preciso es que bebamos, puesto que tan bien hemos comido. Supongo que beberéis vino.

—Su señoría me dispensará de beber vino —dijo mi hermano—, porque es cosa que me está vedada.

—Escrupuloso sois en demasía —replicó el Barmecida—: imitadme a mí.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker