Las mil y una noches
Las mil y una noches Introducido a presencia del soberano, el PrÃncipe se postró a sus pies y dijo, cuando fué autorizado para hablar:
—Señor, soy astrólogo y me propongo curar a la respetable princesa Badoure, hija del alto y poderoso monarca Gaiur, rey de la China, conformándome con las condiciones del bando dado por Vuestra Majestad, de morir si fracaso en mi empeño o de ser el esposo de la Princesa si a mà debiera su curación.
El rey de la China mandó pues a un eunuco que acompañase a Camaralzamán a la prisión de Badoure, y cuando estuvieron en el fondo de una galerÃa, aquél, que por su condición de astrólogo llevaba todo lo necesario para escribir, sacó un pliego de papel, la pluma y un tintero, y comenzó a redactar las siguientes lÃneas:
»El prÃncipe Camaralzamán a la Princesa de la China: