Las mil y una noches
Las mil y una noches Dicho esto, las dos Princesas se abrazaron y besaron con ternura.
Entretanto, el prÃncipe Camaralzamán continuaba en la ciudad de los idólatras, en casa del hortelano, cultivando la tierra.
Cierta mañana que, como de costumbre, se dirigÃa a su trabajo, obligáronle a levantar la cabeza los chillidos de dos pájaros que reñÃan en lo alto de un árbol. Al cabo de un momento cayó al suelo uno de ellos herido de muerte, y mientras su enemigo remontaba el vuelo, otros dos pájaros, de mayor tamaño, se precipitaron sobre el caÃdo y en un abrir y cerrar de ojos lo transportaron a un hoyo que hicieron con sus garras, en el que le dieron sepultura. Hecho esto, volvieron a volar y reaparecieron a los pocos instantes llevando prisionero al pájaro asesino, y depositándolo sobre la tumba de su compañero le quitaron la vida, destrozándolo horriblemente.
Camaralzamán quedó sumamente sorprendido de aquel espectáculo, y cuando desaparecieron los vengadores se acercó al destrozado cadáver y se le ocurrió examinar su interior. ¡Júzguese cuál serÃa su sorpresa al encontrar en el abierto estómago del pájaro el talismán de la princesa de la China!