Las mil y una noches
Las mil y una noches El PrÃncipe, al despertar, dió a la Reina noticia de su extraña aparición, le confió las riendas del poder y salió una noche solo y secretamente de Palacio en dirección a Egipto. Al llegar allà se durmió rendido de cansancio junto a una mezquita, y en medio de su sueño se le presentó de nuevo el anciano diciéndole:
—Estoy contento de ti, y si te he hecho venir a Egipto ha sido para poner a prueba tu valor y tu obediencia. Ahora vuelve a tu reino y en tu palacio encontrarás riquezas que te convertirán en el PrÃncipe más poderoso de tu tiempo.
Zeyn Alasmán volvió a Bassora con menos ilusiones que las que habÃa ido a Egipto, y refirió a su madre lo poco fructuoso del viaje que habÃa hecho, pero la Reina aconsejó a su hijo que esperase con calma, por ver si se realizaban las predicciones del anciano. Aparecióse éste otra vez al PrÃncipe y le dijo:
—Apenas despunte el dÃa toma un azadón; ve a cavar al gabinete de tu difunto padre y descubrirás un tesoro inmenso.