Las mil y una noches
Las mil y una noches —De todos modos —exclamó el Rey—, me respondes con tu cabeza de la vida de mi hijo, si dentro de tres meses no le veo volver sano y salvo o adquiero noticias positivas de su suerte.
Y dispuso en seguida, que se apoderasen del indio para encerrarle en una obscura prisión.
La fiesta del Nevrur habÃa concluido de un modo aciago para la corte de Persia.