Las mil y una noches

Las mil y una noches

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Sí, ¡oh señor! —repuso Giafar—. La casa de Ganem está demolida y os traigo a Tormenta, vuestra favorita, que está a la puerta y a la que haré entrar si se me manda. En cuanto al joven mercader, no ha sido posible dar con él. Tormenta asegura que hace un mes que partió para Damasco.

El Califa no se enojó con Tormenta.

—Pero —díjole a ella—, ¿puedo fiarme de las seguridades que tú me das de la imposibilidad de prender a Ganem?

—Sí —continuó ella—; vos podéis hacerlo. No quisiera, por todo lo que vale el mundo, ocultaros la verdad. Y para probaros que soy sincera, es necesario que os haga una confesión que quizá os desagrade; pero pido por ello perdón por anticipado a Vuestra Majestad.

—Habla, hija mía —dijo entonces Haroun-al-Raschid—; todo te lo perdono, a condición de que no me ocultes nada.

—Pues bien —replicó Tormenta—, sabed que las atenciones respetuosas de Ganem, unidas a sus buenos oficios, me hicieron sentir estimación para con él; llegó aún más allá; conocéis la tiranía del amor, y yo sentí nacer en mi pecho tiernos sentimientos respecto a él. Se ha dado Ganem cuenta de ello, mas, lejos de aprovecharse de mi debilidad y a pesar de todo el fuego que le devoraba, me decía: «Lo que pertenece al amo, esta prohibido al esclavo».


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker