Las mil y una noches
Las mil y una noches —Hija mÃa —dijo la madre—, aquà te traigo al célebre perro del panadero que tan bien conoce la moneda falsa. Siempre creà que serÃa un hombre transformado en perro, y hoy le he hecho venir para que me digas si son ciertas mis conjeturas.
—No os habéis engañado, madre mÃa —respondió la joven—, y ahora mismo voy a probároslo. Si has nacido perro —añadió rociándome la cara con agua—, quédate como estás, pero si naciste hombre, recobra tu forma natural por la virtud de esta agua.
En el acto mismo quedó deshecho el encanto y recobré mi primitiva hechura, arrojándome en acción de gracias a los pies de mi libertadora, a quien referà mi desgraciada historia.