Las ultimas cartas de Stalingrado
Las ultimas cartas de Stalingrado Ocurre con lo pequeño —bien puede decirse— lo mismo que con lo grande. Esta larga ausencia de éxitos origina una apatÃa casi incurable o una tenacidad que en realidad consiste meramente en una espera.
Son ya cerca de las diez. Me voy a dormir lo más que pueda. Cuanto más se duerme menos se siente el hambre, porque el hambre no es hermosa, es dura.
Os quiero mucho.