Las ultimas cartas de Stalingrado
Las ultimas cartas de Stalingrado … QueridÃsima, pienso siempre en ti. Hoy, al ir a buscar la comida, también he pensado en ti. En las buenas comidas que me preparabas siempre. Mis calcetines están todos destrozados y ya no puedo librarme de la tos. Aquà se han terminado los comprimidos para combatirla. Tú podrÃas enviarme jarabe, pero no permiten frascos de vidrio. ¿Estás tú también resfriada? Procura siempre estar bien caliente. ¿Hay carbón vegetal? Ve a ver a Al[…] a quien yo procuré madera para sus muebles. Ahora debe corresponder suministrándote carbón. Supongo que tÃo Pablo clavarÃa tiras de fieltro en las ventanas, antes de que fuera demasiado entrado el año. Aquà no celebré la fiesta de Navidad. Me encontraba en ruta, en automóvil, y nos quedamos clavados en la nieve, pues la carretera estaba embotellada. Pero pronto pudimos seguir adelante. Me propuse celebrar la Navidad del próximo año en toda regla y aprovechar para mandarte algo muy bonito.
No es culpa mÃa si ahora no puedo enviarte ningún regalo. Los rusos nos tienen rodeados y no podremos salir del cerco hasta que Hitler venga por nosotros. Pero no tienes que contárselo a nadie. Será una sorpresa.
