Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha
Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha —He aquí, venerable señor, que los monjes de Kosambi han comenzado a reñir y pelear, a discutir con acritud y a atacarse mutuamente con palabras hirientes. Sería bueno que el Bienaventurado se acercara allí compasivamente.
El Bienaventurado consintió en silencio y se dirigió adonde estaban los monjes, se acercó y les dijo:
—Basta ya, monjes, no riñáis ni peleéis, no luchéis ni discutáis.
Dicho esto, cierto monje respondió al Bienaventurado:
—Esperad, venerable señor. El Bienaventurado, el Maestro de la Enseñanza, que no se preocupe y que siga dedicado a la vivencia de la felicidad presente[294]. Es a nosotros a quienes nos afectarán las riñas, peleas, luchas y discusiones.
Por segunda y tercera vez, el Bienaventurado dijo lo mismo y por segunda y tercera vez recibió la misma respuesta.
A la mañana siguiente, el Bienaventurado se vistió y, tomando su cuenco y su manto, se dirigió a Kosambi para recolectar alimentos. Habiendo regresado de recolectar la comida donada, después de comer, ordenó su aposento, tomó el cuenco y el manto, y, en pie, recitó estos versos:
Muchos gritan a la vez,
pero a nadie le parece estar equivocado.