Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha
Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha Entonces, el Bienaventurado, por la mañana, habiéndose vestido y llevando consigo el cuenco y el manto, se dirigió a Rājagaha para recolectar comida. Entonces pensó: «Es pronto para recorrer Rājagaha recolectando comida, ¿y si me acercara a la arboleda de los renunciantes, al santuario de los pavos reales, adonde está el renunciante Sakuludāyin?». Y el Bienaventurado fue a la arboleda de los renunciantes, al santuario de los pavos reales. En aquel momento, el renunciante Sakuludāyin estaba sentado con un numeroso grupo de renunciantes que estaban dando voces, alborotando, haciendo mucho ruido, charlando de diversos temas banales, a saber: de reyes, bandoleros, ministros, ejércitos, temeridades, batallas, comida, bebida, ropa, lechos, guirnaldas, perfumes, familiares, coches, aldeas, pueblos, ciudades, países, mujeres, héroes, calles, pozos, muertos, cotilleos, de si el mundo es así o asá, de si el mar es así o asá, de llegar a ser esto o lo otro. El renunciante Sakuludāyin vio venir de lejos al Bienaventurado, y al verlo tranquilizó a su grupo: «Silencio, señores, no hagan ruido. Viene el asceta Gotama. Estos venerables quieren silencio, se disciplinan en el silencio[467], profesan el silencio. Al ver que el grupo está en silencio, puede que decida acercarse».
Entonces los renunciantes se callaron. Luego, el Bienaventurado se acercó al renunciante Sakuludāyin y éste le dijo: