Poesia oral
Poesia oral Juntó los nueve nobles corceles,
juntó los nueve tenaces leones
juntó las brillantes nueve guadañas,
y a la casa blanca hizo el retorno.
Desde lejos la avistan las nueras
y a todos los mozos a poco encontró.
En lamentos se desatan las nueve viudas,
en sollozos estallaron los nueve huérfanos,
los nobles corceles relincharon,
y chillaron las brillantes nueve guadañas
y rugieron los nueve leones bravos.
Pero la madre fuerte el corazón contuvo,
no echó una lágrima del corazón.
En la noche, sobre la medianoche,
relinchó el caballo blanco de Damián.
A la nuera preguntó la madre entonces:
«Oh, mi nuera, esposa de Damián,
de Damián, ¿por qué gime el caballo blanco?
¿Tiene hambre de gran limpio
o tiene sed de agua de Sveciano?».
De Damián contestó la esposa:
«No de limpio grano tiene hambre,
ni tiene sed de agua de Sveciano;
es que Damián lo había acostumbrado
a pacer su avena a medianoche,
a golpear la calle después de medianoche,
y el caballo blanco Hora a su señor,