Poesia oral
Poesia oral Así, mi corazón olvidará
las cosas de los hombres.
¿Fue un robo el que hizo que la luna amengüe?
¿O fue un robo el que causa los aludes?
¿Y fueron ellos los que provocaron la muerte de mi hijo?
Las huestes de Dios levantan su poder sobre nosotros
y ahora nos aniquilan, como al extinto moa.
* * *
Tu cuerpo está en Waitemata
pero tu espíritu vino hasta aquí
y me arrancó del sueño.
¡Oh, compañeras!, detened mi huia
para que la cuerda de mi palpitante
corazón vuelva a ser mía.
Ve, pues, oh agua de mis párpados,
sé mensajera para el huia
que se nutre en mi vida.
Tawera es la estrella fulgurante
de la mañana;
no menos bella es la
joya de mi corazón.
Ya en su caverna, el sol se pone
y al descender toca la tierra
donde habita mi amigo,
él es llevado por los torbellinos