Poesia oral
Poesia oral Así, para ti llegó ese mal entonces.
Ni entonó el sacerdote encantamientos aptos,
ni extrajo para ti el agua consagrada
en ofrendas de propiciación.
No hubiesen procedido así en los tiempos antiguos tus antepasados.
Pero ahora lloro el poder que perdiste,
la impotencia que mostró Ka-hae,
la ignorancia que ahora se manifiesta en todo el mundo.
Adiós, adiós para siempre; adiós.
* * *
Idos, señor, sin compañía,
a que os pongan sobre Waiwetu como espectro.
Sí, reír, reír, señor;
cuidad que vuestros pies no se apresuren a volver.
Ya no me queda sangre para que la bebáis.
Me he agotado celebrando la magnitud de vuestra fama.
¿Quién cantará al mundo vuestra muerte?
¿Será la niebla que se cierne sobre Tirchanga?
¿Será la niebla que se junta en torno a Kaihinu?
Sí, es mejor que así sea, señor.
¡Ah, si fueran tus sesos
esta piedra que yace junto al lar!