Robin Hood
Robin Hood A pesar de que los alegres muchachos que componían la banda de Robin Hood no podían quejarse por falta de aventuras, las que habían corrido hasta ahora no colmaban su juvenil sed de trances difíciles.
En busca de un cambio de ambiente y tratando de hallar cómo cumplir su programa de ayuda al débil contra las exacciones del poderoso opresor normando, un buen día Robin levantó campamento y se trasladó con su gente un poco más al norte, en los límites del condado de York.
No había en esos contornos una selva inexpugnable donde instalar una guarida como la de Sherwood, pero tampoco era indispensable una ocultación tan hermética como en Nottingham, por cuanto las gentes del lugar, al ver que la banda de extranjeros se comportaba con ellos como verdaderos amigos y demostraba, además de lo que decían las murmuraciones, estar dispuesta a luchar contra las opresiones de los barones y los altos dignatarios de la Iglesia, no sólo toleraban su presencia, sino que, llegado el caso, le prestaron toda clase de ayuda.
Puede decirse que en las aldeas del norte de los Midlands nuestros amigos podían hallarse tan seguros como en el bosque impenetrable de Sherwood.
