Robin Hood
Robin Hood —¡Alteza, esto de tirar contra un blanco es juego de niños! DesafÃo a su hombre a quien parta en dos una rama de sauce a ciento cincuenta yardas de distancia. ¡Le juego ese premio que en justicia ya he ganado y que se me quiere arrebatar!
—Pero ese enfrentamiento no terminarÃa ni para Navidad —observó el rey.
—Señor —dijo Henry—, yo aceptarÃa, pero a cincuenta yardas…
—Bueno, que se haga asà —aceptó el rey—, pero una flecha cada uno y el que la tire más cerca de la raya tendrá el cuerno y la flecha de plata.
Se clavó profundamente en la tierra una delgada vara de sauce y se midió la distancia escrupulosamente.
—Tira tú primero —dijo Hodden—, porque aquellas nubes van a tapar el sol y quiero darte la ventaja de la mejor luz…
—Eres gentil —le respondió Henry— y quiero agradecértelo; pero nadie podrá quebrar esa varita a tan grande distancia… Tendremos que pensar en buscar otro blanco…
En seguida levantó su arco, tomó punterÃa y largó la cuerda.
Un ¡oh! de admiración se escapó de los espectadores, porque la flecha del normando habÃa tocado levemente la varita, haciéndola moverse.