Robin Hood
Robin Hood —Tomad un martillo o cualquier otra herramienta aparente como para derribar a un hombre con ella, porque es probable que tengamos que luchar antes de llegar a la libertad.
Cada uno se armó de lo que pudo, hallando buenos elementos en la sala de torturas, con lo que Robin se hizo de una pequeña fuerza tanto más eficaz cuanto que obraba por sorpresa y aprovechando un momento de confusión entre los soldados de Isambart de Bellame.
Pero en cambio tenía que contar con el lastre de los inútiles de que se había hecho cargo, a los que debía transportar casi en hombros. El más mal herido era Will, al que hizo llevar por dos de los sanos.
Siguiendo las instrucciones de Dickon, buscó y halló una puerta baja, abierta en la pared a los pies de la escalera; abriéndola, se encontró frente a un angosto pasillo. A poco de penetrar en él oyeron unos ruidos sobre sus cabezas, que Robin sonriendo, atribuyó a que teniendo todas las puertas de acceso al interior cerradas, Isambart estaba haciendo derribar alguna pared. Por lo visto, toda aquella gente estaba todavía atolondrada y no daba pie con bola. Con unos cuantos hombres de los suyos, de antojársele, ese día hubiera tomado el castillo sin mayor esfuerzo.