Robin Hood
Robin Hood —Caballero, no sé quién sois, ni qué hacéis en este lugar, aunque de hombre de honor y no de filibustero han sido desde que os vi vuestras acciones, pero me diréis: ¿qué relaciones os unen a mi hija, para tratarla con la familiaridad con que lo hacéis?
—¿Qué acaso no está permitido a un marido besar a su mujer al regreso de una aventura peligrosa?
Se hace cargo rápida y cabalmente de la situación sir Richard at Lea, y sin comentario de ninguna clase responde con la misma sencillez con que le habÃan dado la noticia:
—Por lo que conozco de vos, no puedo desearle mejor marido. ¡Venid ambos a mis brazos!
Y quedó sellada asà la buena armonÃa en la familia del rey de Sherwood.
—Y ahora que está constituida la familia reinante de la selva y de nuevo con la banda el bravo y querido Scarlett, aunque en deficientes condiciones fÃsicas para hacer la guerra a «ciertos señores», organizaremos una comilona en honor de mi suegro, de Scarlett salvado de la horca y de Mariana, que suministró los nidos de avispas que tan bien se portaron, peleando por nosotros en el maldito castillo de Isambart. ¡Para el mejor éxito del banquete, que cocine personalmente el fraile Tuck, con lo que sir Richard verá que no es necesario comer entre las murallas de un castillo para hacerlo tan bien como los reyes!