Robin Hood

Robin Hood

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Señor, no es oprobio ser puesto de rodillas por el hombre que tantas maravillas ha hecho entre los sarracenos, y ya que el Caballero Negro es ahora un mercader, a un mercader pedimos los de Sherwood que nos perdone!

—¡Ajá! ¿Y he de perdonar el asalto a un sacerdote al que quitaste cuatrocientas cincuenta monedas de oro? ¿Deberé perdonar también el despojo a mano armada de que hiciste víctima a más de un barón, con el consiguiente escarnio? ¿Por qué he de perdonar eso y muchas otras cosas más?

—Señor —replicó Robin—, si he robado a un cura ladrón y a un barón asesino, jamás he tocado a un infeliz, a una mujer, a un viejo o a un niño. Ningún hombre honrado ha sido lesionado por mí o por los míos en lo más mínimo. He asaltado a un cura indigno de serlo y el dinero que le quité fue utilizado para nobles fines, porque lo envié para contribuir a vuestro rescate, porque queremos un rey justo y bueno para la pobre Inglaterra, que permita que la gente viva tranquila con su trabajo e impida la existencia de barones que viven de la sangre y el sudor de los humildes.

—Vos habéis conocido, señor, el castillo de Bellame, esa «fortaleza de los villanos», Evil Hold[3] que cierto Caballero Negro me ayudó a asaltar…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker