Robin Hood
Robin Hood Tan escasos son los conocimientos que tenemos sobre la Inglaterra que Robin Hood y sus compañeros habitaron, que sería como hallarse en un país completamente nuevo para cualquier inglés de hoy que una mañana se despertase en él. Las viejas baladas que suministran los elementos para reconstruir las leyendas de aquellos tiempos y que tienen por protagonista a cierta clase de hombres «fuera de la ley» se contradicen en la mayoría de sus narraciones, sobre todo cuando se refieren a la vida que dichos proscritos llevaron en el refugio de los tupidos bosques. Esta historia de Robin Hood y sus secuaces transcurre en el tiempo en que el rey Juan sin Tierra estuvo en el trono de Inglaterra, substituyendo a su hermano Ricardo Corazón de León, a la sazón cruzado en Tierra Santa. Ya se ha hecho lenguas la historia sobre la maldad e ineptitud del primero como de la bondad y rectitud del segundo. Favorecía el despotismo de aquel monarca, la profunda división en que se hallaba su pueblo, en dos bandos irreconciliables: los moradores del interior, todos sajones autóctonos, y los conquistadores normandos y sus descendientes, que se habían adueñado desde un principio de las ciudades, los campos de cultivo y las industrias. Vivían aún ancianos cuyos padres habían estado en la batalla de Hastings y que ponderaban a sus nietos la alegría, la libertad y la paz que reinaban en tiempos de los reyes sajones.
