Upanishads
Upanishads ¡Cuán necio el hombre que no brinda hospitalidad a un brahmin! Con ello pierde esperanzas futuras, méritos pasados y posesiones presentes: sus hijos y todo cuanto es suyo.
Muerte. Pues te has llegado como invitado sagrado a mi morada, y en tres noches no has recibido hospitalidad, ten a bien pedirme tres deseos.
Nachiketas. Mitíguese entonces el enojo de mi padre, para que así me recuerde y acoja cuando a él regrese. Sea ese mi primer deseo.
Muerte. Por el poder que me es concedido, sea que tu padre te recuerde y te ame como antes; y al verte libre de las fauces de la muerte, dulce se torne su sueño al llegar la noche.
Nachiketas. En el cielo no hay motivo de temor: vejez y muerte allí no moran. Los justos, libres de ambas, se alborozan en el cielo, lejos del hambre, la sed y el pesar.
Además, quienes en el cielo habitan, alcanzan la inmortalidad. Tú conoces, ¡oh Muerte!, ese fuego sagrado que conduce al cielo[12]. Revélamelo, pues tengo fe. Sea este mi segundo deseo.
Muerte. Conozco, Nachiketas, ese fuego sagrado que conduce al cielo. Escucha. Ese fuego que es el medio de alcanzar los mundos infinitos, y es también su cimiento, se halla oculto en el lugar sagrado del corazón.