Retorica
Retorica Ahora bien, la ira procede de cosas que le afectan a uno mismo, mientras que la enemistad <puede engendrarse> también sin motivos personales; porque con sólo suponer que uno es de una determinada condición, ya llegamos a odiarle. La ira se refiere siempre a algo tomado en sentido 5individual —como Calias o Sócrates—, pero el odio se dirige también al género, pues al ladrón y al delator los odia todo el mundo.[68] La una puede curarse con el tiempo, el otro no tiene cura. La primera es un deseo de <causar> un estado de pesar, pero el segundo lo es de <hacer> un mal, ya que el que siente ira quiere apercibirse <del dolor que causa>, lo que, en cambio, no le importa 10nada al otro. Aparte de que las cosas <que causan> pesar son todas sensibles mientras que <las que provocan> los mayores males son las que menos se perciben con los sentidos: la injusticia y la locura; pues ciertamente la presencia de la maldad no provoca pesar alguno. Además, la <ira> se acompaña de pesar propio, pero no así el <odio>; porque el que está airado, pena él mismo, mientras que el que odia, no.[69] Y el primero, si se dieran muchas circunstancias, podría compadecerse, pero el segundo nunca: 15el uno pretende, en efecto, que aquel contra el que está airado experimente a su vez algún dolor; el otro, que no exista.[70]