Retorica
Retorica 25Compadecemos, asimismo, a los que son semejantes a nosotros en edad, costumbres, modo de ser, categorÃa o linaje, ya que en todos estos casos nos da más la sensación de que también a nosotros podrÃa sucedernos <lo que a ellos>; pues, en general, hay que admitir[129] aquà que las cosas que tememos para nosotros, ésas son las que nos producen compasión cuando les suceden 30a otros. Y como los padecimientos que se muestran inminentes son los que mueven a compasión, mientras que los que ocurrieron hace diez mil años[130] o los que ocurrirán en el futuro, al no esperarlos ni acordarnos de ellos, o no nos conmueven en absoluto o no de la misma manera, resulta asà necesario que aquellos que complementan su pesar con gestos, voces, vestidos y, en general, con actitudes teatrales excitan más la compasión, puesto que consiguen que el mal aparezca más cercano, poniéndolo ante los ojos,[131] sea como inminente, sea como ya sucedido. También 35es más digno de compasión lo que ha sucedido hace poco o lo que va a ocurrir inmediatamente, motivo por el cual[132] <nos 1386bconmueven> incluso los signos, como, por ejemplo, los vestidos de quienes han sufrido el mal y todas las cosas de esta clase; e igualmente las acciones, las palabras y cuantas otras cosas proceden de quienes están en una situación de padecimiento, como, por ejemplo, de los moribundos. Pero sobre todo nos inspira compasión el que personas virtuosas se encuentren en estos trances; porque todo esto, por aparecer cercano, provoca nuestra 5piedad y <tanto más> cuanto el padecimiento es inmerecido y se pone ante nuestros ojos.[132bis]