Los Lanzallamas
Los Lanzallamas —Me parece muy bien. Es la única forma para usted de liberarse de cometer horrores inútilmente… Diga siempre lo que piense; no por mi seguridad, sino para su tranquilidad. No se olvide de esto. Si a usted le ocurre una monstruosidad, no la oculte; porque si no la comunica, la monstruosidad lo trabajará intermitentemente, de tal forma que va a llegar un momento en que no podrá dominar el impulso de cometerla.
—¿Sabe que usted es un demonio? Lo sabe todo… Uno lo oye hablar a usted y comprende que dice la verdad, que es sincero, que no miente. Por eso va a triunfar…
—Hablo únicamente de lo que internamente estoy convencido…
—¿Y lo de los esclavos?
—HabÃa que deslumbrarlo a usted y a Erdosain. Por eso mis palabras sonaban a mentiras. Mi verdadero plan es organizar la Academia Revolucionaria. Se habla de revolución, mas en realidad la gente ignora la técnica de una revolución. Revolución quiere decir interrupción de todos los servicios públicos. ¿Cómo se abastece de agua a la ciudad? ¿Quiénes recogen las basuras? ¿Cómo se continúa haciendo llegar el ganado a los mataderos y la harina a las panaderÃas? Y los ferrocarriles, y la luz… ¿Se da cuenta que un movimiento revolucionario es el mecanismo más complicado que pueda concebirse, porque de inmediato lastima los intereses de la multitud, que es la que puede hacerlo fracasar?