Los Lanzallamas
Los Lanzallamas Lo habÃan detenido en indagatoria del asesinato de Lulú la Marsellesa. Y el Gómez que lo interroga es el mismo, pero ya no le pregunta, sino que mientras dos pesquisas36 lo retienen por las esposas, Gómez descarga lentamente puñetazo tras puñetazo sobre su rostro. Es un trabajo frÃo y horrible. Gómez está junto a él, descarga el puño sobre su nariz y luego despaciosamente retira la mano mientras dice, con voz muy suave:
—BatÃ37, nene: ¿quién la mató a Lulú?
Haffner entreabre nuevamente el párpado. SÃ, el que está allà es el auxiliar Gómez; pero ahora no le pega, sino que, inclinándose sobre la cama, acercando la boca a su oreja, repite infatigablemente:
—DecÃ, ¿quién te tiró? ¿El Lungo o el Pibe Miflor?
El Rufián Melancólico no contesta. Por su carne se extiende una sábana de rencor, pero el auxiliar persiste:
—Contestame, que te hago dar agua.
Un sudor helado cubre la frente del moribundo. Ya no tiene sed. Le parece que las enrejadas puertas del cuadro quinto se han cerrado definitivamente tras de su espalda.