Los Lanzallamas
Los Lanzallamas Dijo que jamás olvidarÃa ese gesto mÃo ayudándolo para “salvar un almaâ€; y luego él se acostó, pero yo no pude dormir. Fue una de las más tristes noches que pasé en mi vida. HabÃamos llegado al lÃmite. ¡Traer una prostituta a su casa! ¿Se da cuenta? Para no perder la cabeza, me puse a rezar fervientemente. A momentos tenÃa ganas de abandonarlo, dejarlo solo, pero el corazón me decÃa que sà lo dejaba solo se perderÃa. SÃ, como se perdió después… Mas, ¿cómo resistir?… ¡Viera lo que pasó luego!
Al dÃa siguiente, Remo salió temprano. Estuve toda la mañana inquieta. Él llegarÃa a las dos de la tarde, más o menos, porque se entrevistarÃa con esa mujer para ofrecerle su ayuda, y aunque yo dudaba del éxito, llegó a las tres de la tarde en compañÃa de ella.