Amor y amistad
Amor y amistad Nuestra unión fue inmediatamente bendecida por mi padre, que, aunque nunca se ordenara sacerdote, había sido educado para ingresar en el seno de la iglesia.
Adeiu.
LAURA.
SÉPTIMA CARTA
De Laura a Marianne
Después de nuestro matrimonio, permanecimos solo unos días en el Valle de Uske. Una vez me hube despedido afectuosamente de mi padre, mi madre y mi Isabel, me dirigí con Edward a casa de su tía en Middlesex. Philippa nos recibió con grandes muestras de cariño. Mi llegada constituyó sin duda una agradabilísima sorpresa para ella, no solo porque no sabía nada de mi matrimonio con su sobrino, sino también porque no tenía la más remota idea de mi existencia.