Amor y amistad
Amor y amistad »La casa de mi padre está situada en Bedfordshire, la de mi tÃa en Middlesex, y aunque me considero un notable conocedor de la geografÃa, no acierto a entender cómo, cuando esperaba haber llegado a la casa de mi tÃa, me encuentro a mà mismo en este hermoso valle, y descubro que estamos en el sur de Gales.
»Después de vagar algún tiempo por las orillas del rÃo Uske, sin saber qué dirección tomar, comencé a lamentar mi cruel destino de la forma más patética y amarga. La oscuridad era total, no habÃa una sola estrella que guiara mis pasos, y no sé qué hubiera sido de mà si, finalmente, y en medio de aquella solemne penumbra que me rodeaba, no hubiese discernido una luz distante, la cual, a medida que avanzaba, resultó provenir de la alegre llamarada de su chimenea. Impelido por la suma de las desgracias que me acuciaban —a saber: el miedo, el frÃo y el hambre—, no dudé en buscar refugio en su casa, algo que finalmente he conseguido.
»Y ahora, adorable Laura —continuó diciendo, tomando mi mano—, ¿cuándo podré, si es que es posible albergar esa esperanza, obtener una recompensa por todos los terribles sufrimientos que he padecido durante el tiempo que ha durado mi afecto por ti, objeto de todas mis aspiraciones? ¡Oh! ¿Cuándo me recompensarás con tu persona?
—En este instante, querido y encantador Edward —repliqué yo.